En la foto: Hna. Carolina Mancilla (previo a ser bautizada);
Hno. Carlos Cifuentes, diácono mayor; Hno. Alexis Naudam (previo a ser bautizado).
Se dio comienzo al culto con una oración de invocación al Señor y de entrega de todo lo que se realizaría para que el culto sea agradable al Señor.
Luego de entonar alabanzas que exaltan el nombre de Dios se realizó la presentación al Señor de Sofía Monserrat Vargas de dos meses de edad, el pastor recalcó la importancia que tiene el que los padres se comprometan a guiar a los hijos en el temor de Dios y oró para que el Señor proteja a Sofía, la bendiga y le dé de Su paz.
Continuando se presentó a la congregación el nuevo Directorio de la iglesia elegido el pasado viernes 12 de Diciembre en reunión de asamblea elevándose una oración pidiendo sabiduría para cada uno de los hermanos para ejercer el cargo cumpliendo así los propósitos del Señor. Acto seguido, y como parte muy importante en el culto se entregó el Mensaje de la Palabra de Dios que estuvo a cargo de nuestro hermano Carlos Cifuentes quién basó la predicación en Hechos 16:25-34.
Posteriormente se realizó la ceremonia de bautismo de la hna. Carolina Mancilla Nahuelquín, y del hno. Alexis Naudam Padilla. Este fue un momento muy hermoso por el significado que tiene para un cristiano el dar testimonio público de su fe, de que conocemos a Jesucristo y el compromiso que se adquiere con el Señor para trabajar en Su Obra, y como lo dijo el pastor Marabolí al ser bautizados estamos mostrando que hemos muerto al mundo y resucitamos para Vida Eterna.
Antes de ser bautizado el hermano Alexis expresó que decidió dar ese gran paso en su vida por amor al Señor y para obedecer así a los mandatos de Dios. La hermana Carolina por su parte entregó palabras de agradecimiento al Señor primeramente y a su madre que desde pequeña la guió en el andar cristiano, recordando que aceptó al Señor a la edad de 17 años.
A continuación, después de ser bautizados, se les recibió como miembros de la iglesia Alianza Cristiana y Misionera de Frutillar, para lo cual se les invitó a firmar el Libro de Miembros ante el regocijo de todos los hermanos y visitas presentes.
Más adelante se continuó con la adoración al Señor por medio de la alabanza, se hizo entrega de los Diezmos y Misericordias y se continuó alabando a Dios para así dar paso a uno de los momentos más importantes de este culto de carácter especial que fue la Santa Cena, realizada en un ambiente de recogimiento, de humillación delante del Señor, y de exaltación de la persona de Jesucristo. Así los miembros presentes participamos del pan que representa el cuerpo de Jesucristo que fue molido por nuestros pecados, y del vino que representa la sangre que vertió en la cruz para la remisión de nuestros pecados; y como dice en 1ª de Corintios 11:26 “…la muerte del Señor anunciáis hasta que Él venga.”
